Título:
INGRATITUD
Autor: Jacinto Antonio
Martínez García. SACVEN: 2.147
Caracas,
domingo 09 de octubre
2005 . 03:13:30 pm
¿Sabe? Bueno, tal vez en esta
ocasión pueda adivinar, si usted es uno de ellos, o piensa igual.
Cierta vez y es verdad; si
usted lo cree, un hombre o una mujer, ciudadano o ciudadana, se
percató de la presencia de dos criaturas en la calle, no importa;
no; no importa el sexo, el caso es que estaban realmente
desprotegidas, estaban abandonadas, mugrientas, muy solas, lloraban
por su soledad, por hambre y sed... Y sobre todo porque no eran
tomadas en cuenta. ¿Cuántos más andan así, por allí?
El
hombre o una mujer, ciudadano o ciudadana con un gesto infinito de
ternura, acto seguido, las tomó entre sus brazos y se las llevó a
casa donde la familia también las cobijó, educó con el amor que
sólo los padres saben dar a sus hijos... Crecieron bajo el amparo de
aquel hogar, recibieron las mismas atenciones que los tres hijos de
aquella familia... Se hicieron profesionales.
Un
Día pasó... ¿Qué pasó? Una de aquellas criaturas, hoy
profesional sin explicación alguna abandonó a quienes le amaban...
Y no volvió más... Se supo mucho tiempo después que servía
y producía mucho,
(en otro país,
quizás)
para
otros u otras
quienes le pagaban muy bien por su trabajo, y le aumentaban el
salario para que no se fuera de allí; aun cuando, como persona para
quienes servía no tenía importancia alguna, eso si; era excelente
hacedor para sus jefes. Y eso lo hacía importante, muy importante
para la empresa. Él, ella se creía indispensable. Esa empresa no
jubilaba a sus trabajadores o trabajadoras y cuando ya su eficiencia
no complacía a los dueños, simplemente le iban rebajando el
salario, hasta que un
día... Tuvo que irse
por lo poco que le pagaban.
Los otros cuatro hermanos
formaron sus propios hogares, crecieron en dignidad y se ayudan
mutuamente sin abandonar a sus padres. Saben ver las oportunidades
más remotas.
¿Y usted...?
En Venezuela la educación es
gratuita, muchos graduados se marchan a otros países porque según
ellos, aquí, no hay oportunidades... ¡Bueno! Allá se puede hacer
cualquier cosa, hasta se ganan la vida en algo diferente a lo
estudiado, no importa si lavando piso pero le pagan más.
Venezuela es madre-padre...
Nosotros sus hijos...
¿Sabe?
La ingratitud de un hombre-mujer hace daño a todos los demás.
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