Título:
EL LOCO Y LA GANDOLA
2.147
¿Sabe…? En verdad, no creo que sepa, si aún no le he contado…
Cierta vez, que es, verdad, se reunieron varias personas, que en su
época laborable, se ocuparon de oficios como: la mecánica, la
plomería, albañilería, carpintería; y había hasta profesionales
de varias disciplinas; y llegaron a ser muy buenos en el desempeño
de su especialidad.
Comentaban la forma exitosa como resolvían los problemas, que alguna
vez enfrentaron. Así, cada uno de ellos, buscaba solucionar, como lo
que eran; aplicaban sus conocimientos y a su manera les había dado
buenos resultados; pero no fueron más allá, nunca buscaron otras
posibilidades. ¿Para qué? si eran ellos quienes sabían, y eran
los especialistas…no se les podía contradecir.
Aquel día, repentinamente se les presentó, que tenían que buscar
cómo sacar una gandola cargada, de un material de imposible manejo
manual, tal vez, era contaminante o explosivo; estaba el pesado
vehículo, atascado en un puente, la altura impedía el avance, y
mucho menos el retroceso, pues parte de la estructura rota, así lo
impedía.
Cada uno de ellos intentó resolverlo como acostumbraba, y que hasta
entonces, había sido un éxito, sin embargo, todos fracasaron…Pero,
entre ellos se había coleado un loco y a cada rato solicitaba lo
oyeran, porque, según, él, tenía la solución; una y otra vez
gritó:
El
loco: “Yo sé cómo sacarla, yo sé cómo sacarla, yo se cómo
sacaaarrllaa”.
No lo oían y mucho menos le prestaban atención.
Los especialistas en tránsito tampoco pudieron sacarla… y el loco
gritaba, saltaba, ofreciendo su ayuda, y a pesar de los empujones
recibidos para apartarlo, él seguía gritando:
El
loco: “Yo sé cómo sacarla, yo sé cómo sacaaarlaa”
Todos se echaban la culpa y el uno acusaba al otro, porque no había
seguido las instrucciones, por él dada en el momento de aportar su
solución. Se reprochaban entre sí:
Uno:
“Es que por culpa tuya no pude”
Otro:
“Si… tú lo que hacías era interrumpir y no colaborar
conmigo”
Otro
más: “Y tú…lo que hacías era mandar y mandar, y controlar
no sé qué.”
…Y todos, escucharon:
El
loco: “Yoo - sééé - cóó - mo - saa - caaarr - lááá”
Y lo oyeron, lo escucharon… y exclamaron: ¡QUÉÉÉ! … y
sacaron la gandola.
Pero, ¿Qué dijo el loco?
El
loco: “Fácil… pínchenle los cauchos.”
Antes que el loco se fuera:
Uno
de aquellos: Oye tu… ¿Y cómo tuviste esa idea?
Uno
más: ¿Por qué se te ocurrió eso?
El loco volteó y así como quien los entendía y dijo:
El
loco: “Hay, hay, que usar varias… Bueno, es que hay personas
que la única herramienta que poseen es un martillo, y por eso, los
problemas que se les presentan, los ven, como clavos que vienen a
crucificarlo”.
Escrito por: Jacinto
Antonio Martínez García. 2.147
(Caracas, 09 Noviembre de 1997 entre la
camioneta y la casa)
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