LOS
POTES DE CHINTOÑO N° 2
LOS
HUEVOS DEL LANGUILANGUI
Autor:
Jacinto Antonio Martínez García. 2.147
Recuerdo
cuando en una de mis vacaciones escolares al regresar a mi Caserío
“Las Palomas de El Pilar, no estoy seguro si en las de carnavales,
Semana Santa o las de agosto… El caso fue que mi mamá me mandó a
recoger unos ajicitos por el frente de la casa, por el fondo de la
casa de la señora Julia, la vieja Julia como cariñosamente se le
llamaba. Bueno, caminando por el frente de la casa de mis padres por
detrás de la troja*, por ese barranco llegue pasé por el pie del
árbol languilangui* y allí vi un nido de gallinas con un montón de
huevos, creyendo que estos eran de las gallinas de mamá, los metí
en la totuma que llevaba y como quien lleva un tesoro y una alegría
inmensa por el hallazgo, supuse que mi mamá se alegraría muchísimo…
¡Guau, cuánta emoción me embargaba! Pero que desgracia que en la
alegría de uno, siempre hay alguien que pretende romper tu
contentura y muchas veces lo logran… Y en esta caso para mi
desdicha, apagaron mi júbilo… pues, antes que yo llegara con mi
tesoro, ya Tomás o Alcides, no lo recuerdo, nietos de la vieja Julia
le habían dicho a mi mamá que yo me había robado los huevos de las
gallinas de su abuela… Cuando llegué a la casa, mi mamá estaba en
la bodega de papá y no me dio tiempo a pronunciar palabra alguna, ni
mucho menos mostrarle el contenido del hallazgo fabuloso que había
hecho en el pie del languilangui. Con los ojos pelao y sorprendido
con grito de mi mamá: Vaya a llevar esos huevos a donde los encontró
gran cará... Esos no son de mis gallinas. ¡Vaya pues!… Mira
mano, salí mandao como curí perseguido de perro y llevé los huevos
hasta el languilangui. Cuando vine de regreso mi mamá me agarró con
un chaparrito que tenía y me dio hasta en la cédula y como la vaina
se ponía más fea que muchacho perseguido por un perro; en una de
esas mi mamá me dio con la mano... Creo que allí me gradué de
actor…Me lancé al piso como desmayao, para evitar que mi mamá
siguiera con la pela que me estaba dando y de ñapa el chismoso de
lejos viendo y riéndose. Al verme tirado en el piso mi mamá le dijo
a uno de los que estaban allí… búscame el machete en la cocina
para terminar de matar este gran cará… ¡Muchaaaacho! Me paré más
rápido que un relámpago y salí esmachetao… y cuando volteé, vi
a mi mamá, que se reía con una actitud de “míralo pues, tan
sinvergüenza él… y que hacerse el desmayao para que no le siga
pegando”.
Y
cachi, cachicamo, hasta aquí llegamos…
Aprendizaje:
“A
casa no lleves lo que no es tuyo”…
Si
todos los padres hicieran esto... ¿Qué sociedad tendríamos?
**
Escrito 07 de febrero de 2015. 10:06 pm.
Narrados en otras ocasiones cuando el contexto así lo ha permitió.
Languilangui
es un especie de árboles existentes en la montaña de Las
Palomas. Lugar donde es encuentra el caserío del mismo nombre y
donde los patriotas en tiempo de las guerras de la Independencia
pernoctaban en su paso hacia Maturín, Estado Monagas. Su nombre se
debe a la existencia de grandes bandadas de palomas turcas, palomas
salvajes, muy parecidas a las palomas que ves en las plazas de las
ciudades. Los patriotas las cazaban para comer. ¡Claro, además de
las reses que llevaban consigo!
*Troja:
una casa o rancho hecho para depósito del maíz cosechado. Era como
un cuarto suspendido cuyo fondo estaba hecho con palos bien cruzados
y encima unas esteras (una colchoneta hecha con venas de hojas de
vijao, una planta de grandes hojas parecidas a las de las matas del
cambur o plátano), este depósito se llenaba por encima y subiéndose
por una escalera. Cuando digo suspendido es porque por debajo había
una entrada donde se prendía un fogón con leña para que el humo y
el calor evitara que los gorgojos dañaran el maíz. Ese fogón
permanecía con el fuego bajito encendido o que echara humo.
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