lunes, 2 de marzo de 2015

EL ÁGUILA Y EL HALCÓN

EL ÁGUILA Y EL HALCÓN
Autor: Jacinto Antonio Martínez García. 2.147

¿Sabe? ¿Si?... (Riéndose). Entonces usted es adivino, porque ahora es cuando he decidido contarle lo que realmente pasó, aquel día, en la hora exacta y lugar preciso, para el encuentro acordado entre Don Halcón y Doña Águila, quienes fijarían posiciones a cerca de los defectos y virtudes.
Bueno, sucedió, si usted lo cree, que cierta vez en una reunión, en una amena y agradable conversación estos dos observadores disfrutaban del alegre y espontáneo bullicio que en estos casos se producen. Algunos bailaban con admirable elegancia, otros libaban el licor que para el momento servían. Por allá, en un rinconcito, se veían de lo más bello, una parejita que nunca se percató cuándo dejó de sonar la música, porque continuaban abrazaditos en un conversar sin palabras, donde la algarabía de sus ojos gritaban a los cuatro vientos, lo que sus corazones expresaban en aquel galope desenfrenado. Un joven en la ventana creyéndose Sadel, imitaba el cantante que reproducía el equipo de sonido y lo hacía tan bien, que él se lo creía, y era suficiente con que él se lo creyera. En la cocina otro grupo, además de tomar, bailar, conversaban en voz alta para escucharse entre sí porque varios hablaban al mismo tiempo, también cocinaban los pasapalos que por la prisa algunos quedaban crudos, pero que delicioso estaban... De pronto llegaron al lugar unos personajes que de entrada y porte eran elegantes y hasta se les notaba su inteligencia al caminar... una vez sentados donde los ubicó el anfitrión y con sus respectivos vasos... hasta se convirtieron en unos autobuses de esos que fumigan nuestras calles y avenidas, y lanzaban tantas flechas y piedras a los asistentes que sus bocas eran unas verdaderas canteras y carjac... y unos de ellos botó por la boca lo siguiente:
-¡Oh! Esta gente si es ordinaria, mira aquel que grita en la ventana, parece una guacharaca.
- Y el otro le respondió: Observastes 1* los pasapalos estan crudos, y prueba este ron es del más barato y esta música, es insoportable.
- Entonces Doña Águila dijo: Don Halcón esta escuchando lo que yo... ¿Cuántos defectos han enumerado estos?
- (Con firmeza y tranquilidad en sus palabras) Don Halcón dijo: Doña Águila, detectar defectos, eso lo hace cualquier tonto, pero admirar y detectar virtudes, eso es de inteligentes.
Escrito por: Jacinto Antonio Martínez García.
Caracas, 15 de Abril de 2000

1* Se usa el verbo observar de esta manera para captar el error de pronunciación de quien se cree muy fino. Lo correcto: tu observaste

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