EL ÁGUILA Y EL
HALCÓN
Autor:
Jacinto Antonio Martínez García. 2.147
¿Sabe? ¿Si?... (Riéndose). Entonces
usted es adivino, porque ahora es cuando he decidido contarle lo que
realmente pasó, aquel día, en la hora exacta y lugar preciso, para
el encuentro acordado entre Don Halcón y Doña Águila, quienes
fijarían posiciones a cerca de los defectos y virtudes.
Bueno, sucedió, si usted lo cree, que cierta vez en una
reunión, en una amena y agradable conversación estos dos
observadores disfrutaban del alegre y espontáneo bullicio que en
estos casos se producen. Algunos bailaban con admirable elegancia,
otros libaban el licor que para el momento servían. Por allá, en un
rinconcito, se veían de lo más bello, una parejita que nunca se
percató cuándo dejó de sonar la música, porque continuaban
abrazaditos en un conversar sin palabras, donde la algarabía de sus
ojos gritaban a los cuatro vientos, lo que sus corazones expresaban
en aquel galope desenfrenado. Un joven en la ventana creyéndose
Sadel, imitaba el cantante que reproducía el equipo de sonido y lo
hacía tan bien, que él se lo creía, y era suficiente con que él
se lo creyera. En la cocina otro grupo, además de tomar, bailar,
conversaban en voz alta para escucharse entre sí porque varios
hablaban al mismo tiempo, también cocinaban los pasapalos que por la
prisa algunos quedaban crudos, pero que delicioso estaban... De
pronto llegaron al lugar unos personajes que de entrada y porte eran
elegantes y hasta se les notaba su inteligencia al caminar... una vez
sentados donde los ubicó el anfitrión y con sus respectivos
vasos... hasta se convirtieron en unos autobuses de esos que fumigan
nuestras calles y avenidas, y lanzaban tantas flechas y piedras a los
asistentes que sus bocas eran unas verdaderas canteras y carjac... y
unos de ellos botó por la boca lo siguiente:
-¡Oh! Esta gente si es ordinaria, mira aquel que grita
en la ventana, parece una guacharaca.
- Y el otro le respondió: Observastes
1* los pasapalos estan crudos, y prueba este
ron es del más barato y esta música, es insoportable.
- Entonces Doña
Águila dijo: Don Halcón esta escuchando lo
que yo... ¿Cuántos defectos han enumerado estos?
- (Con firmeza y
tranquilidad en sus palabras) Don Halcón
dijo: Doña Águila, detectar defectos, eso
lo hace cualquier tonto, pero admirar y detectar virtudes, eso es de
inteligentes.
Escrito por: Jacinto Antonio Martínez
García.
Caracas, 15 de Abril de 2000
1*
Se usa el verbo observar de esta manera para captar el error de
pronunciación de quien se cree muy fino. Lo correcto: tu
observaste
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