Título:
LA FAMILIA MUGRIENTA
Autor:
Jacinto Antonio Martínez García. 2.147
¿Sabe? ¡Así! Usted me lee el pensamiento sin
contarle. Cierta vez, y es verdad, si usted lo cree
…Vivían debajo de un puente, un hombre y una mujer
con tres hijos, él, él era un recoge lata y desperdicios para
medio vivir, salía bien temprano a su trabajo, que poco a poco había
ido tomando en serio. Ella, ¡Ah, sí!, Ella era un mugrienta
esposa.
¡Claro! Que pasaban mucha hambre y sed... Y por
supuesto, su olor, no era nada agradable.
¿Qué?
¿La
apariencia dice usted, amigo lector?
¡Ah!, Bueno, ¿Su apariencia?… Aspecto de un loco
más, de esos que andan por una de nuestras calles y que hace
tiiieeemmpo hemos enterrado con nuestra indiferencia. ¿De ropa?
Suucio... Eso sí, siempre peinadiito, aunque se podía notar que sus
ropas alguna vez era lavada con puura agua.
Cuando salía, la Mujer, lo despedía con buenos deseos,
unos beeessos y la Santa Protección; él a su vez, la besaaba, y
bendecía, además, a sus niños que aún dormían.
Cuando regresaba a casa era bien recibido por un
armonioso y sonoro trío:
¡Bendición Papá! Y por supuesto un cálido, sentido,
tierno y deseado abrazo, y de ñapa, un ósculo de su mugrienta
Señora… A tales manifestaciones, él respondía con la misma
intensidad y quién sabe sí aún mayor.
Sacaba de un saco, algunos panes duros por allí
recogidos, una lata de manteca de esos que llama los tres marranitos,
se la entregaba a la Mamá de sus hijos, para que repartiera el
suculento “sobrado” que había sacado de los pipote de basura.
¿Quééé?
Bueno, restos de pollo, pescado frito, espagueti, papita
frita, pizza y otras especialidades…
Uuuhhmm, uuhmmm. ¡Qué rico, Paíto!, ¡Qué rico!…
Dame mááás, Mamá… Todos satisfechos.
Al
acostarse, los niños rezaban, lo que oralmente les habían enseñado
sus Padres y se oía nuevamente el agradable concierto: ¡Bendición
Papá! ¡Bendición Mamá! Los mugrientos Padres al acostarse, al
unísono decían: Señor, Gracias por Bendecir mi Hogar y porque
nunca nos falte el Pan Nuestro de cada día.
¡Cuánto respeto! Practicaba Papá hacia sus Hijos y
Esposa, y estos con él. Todos se respetaban y cumplían cada uno con
las responsabilidades de cada uno.
En
otro lugar del mundo vivían un hombre y una mujer, muy ricos, tan
ricos, que su casa era un palacio, con toodas las comodidades y
tecnologías habidas… tenía tres hijos y estos cada uno poseía,
su propio carro último modelo y de la marca más cara, hasta
disponían de helicópteros, aviones, para almorzar en Londres y
cenar en Caracas, cuantas veces así lo dispusieran sus gustos o
compromisos de amistades o de negocios. ¡Waauu! En verdad que eran
ricos.
¡Ah!,
En su palacio tenían cualquier cantidad de personas que le servían
hasta para lo más mínimos caprichos o necesidades.
La
señora, la mamá, la esposa, siempre estaba ocupada con las
múltiples reuniones con sus amigas de la sociedad. El esposo, el
papá, bueno, asistía a todas los compromisos de sus empresas,
reuniones, talleres, convenciones, usted sabe, responsabilidades
ineludibles, ¿Los hijos? Si... Cada uno hacía lo me mejor le
gustaba y en compañía de “grandes amigos y amigas”. La Señora
no tenía hora de llegada a su casa. Su esposo, las tareas
mercantiles le impedían comer junto a sus hijos, quienes
generalmente lo hacían en grandes restaurantes, donde botan bastante
comida, porque los comensales la dejan, piden demasiado y no se la
comen, y como desperdicios la lanzan en grandes pipotes, de los que,
algún latero o loco de calle los sacan para comer. Al acostarse cada
quien lo hacía en horas diferentes, y en cuanto a agradecer a DIOS o
rezar no tenían tiempo para eso, pues llegaban muy cansaados.
¿Amigo
lector, en cuál de estos grupos hay familia?
Escrito
por: Jacinto Antonio Martínez García.
Caracas,
Domingo, 17 jun 2012. 03:49:57 pm
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