Título:
LA TIERRA Y EL VIENTO
Autor:
Jacinto Antonio Martínez García. 2.147
¿Sabe lo que pasó? No, no creo, porque aún no, le he contado.
Bueno,
sucede que La Tierra meditaba, en torno a lo que el Hombre hace a
diario y las consecuencias tan terribles de sus acciones… y de
pronto sintió un calor sofocante, daba la impresión que todo se
detenía, aunque ella seguía en sus tres movimientos:
rotación, traslación y el de acompañamiento al sol a través de
La Vía Láctea… (El trasláctico)nada menos, se detuvo el
viento un ratico para conversar con ella. Y…
El
Viento: ¡Hola! Tierra ¿Qué te pasa? ¡Te ves poquiiiita!
La
Tierra: ¡Hola! Viento, bueno, tú sabes, mis hijos, creo que no
me quieren, no me toman en
cuenta…¡Ah! Tú tampoco te ves transparente.
El
Viento: ¡Aaayy! Tierra, tanta contaminación, tanto humo no me
deja verte en todo tu esplendor;
mis ojos generalmente están irritados y me cuesta…
La
Tierra:¡Sabes, Viento! Mis hijos tan inteligentes, cuántas
cosas hermosas y útiles construyen e
inventan para mejorar su vida.
El
Viento: Si Tierra, pero pronto olvidan su buen uso y para qué lo
inventaron, y todo lo hacen al
revés.
La
Tierra: ¡Si, claro! Mi Biosfera está carcomida.
El
Viento: ¿Oye, Tierra y qué me dices de tu capa de Ozono?
La
Tierra: ¡Ay, Viento! Menos mal que los que dañan son menos que
los que construyen…pero cómo
les rinde, tu sabes las consecuencias de esto, no?
El
Viento: Tierra, y lo que tarda la Señora Ozono en
reconstruirse… como unos cincuenta años.
La
Tierra: ¡Oye, Viento! El Hombre detiene su contaminación
ambiental ahora; o, si noo…
El
Viento: Cálmate, chica, que hay algo peor que se respira; pues
lo llevo para arriba y para abajo.
La
Tierra: ¿Qué pasa Viento, me asustas?
El
Viento: ¿No sabes? Van a ensayar en tus entrañas otras bombas
atómicas más potentes.
¿Te imaginas?
La
Tierra: ¿Y por qué el Hombre desea taanto destruirse?
¡Oh, no! Hace calor. (pausa meditativa dolorosa y
profunda)
Se oía
el ruido característico del viento que empezaba a soplar nuevamente.
El
Viento: ¡Hasta luego Tierra!
La
Tierra: ¡Bueno, Viento! Hasta luego. No me olvides tu tampoco,
sigue soplando y soplando y así
me refrescas un poco.
Y
cuando La Tierra quedó sola se dijo: “Y pensar que yo sin
el Hombre vivo... ¿Y él sin mí?
NOTA:
La Tierra habla pausado.
El Viento tiene voz recia
fluidez de una persona común.
Escrito por: Jacinto Antonio
Martínez García.
(Caracas, 11 Nov. 1994 al 01 Abril
95)
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