Título: SIEMPRE TUYA
Autor: Jacinto Antonio Martínez García. 2.147
¿Sabe? Ah! Usted es adivino, lo sabe sin haberle dicho.
Cierta vez, y es verdad, si usted lo cree; había una persona tan
especial, tan especial que probablemente pudiera parecerse a usted,
si, así lo ha decidido. El caso es, que era tan cuidadosa, que
muchas cosas que adquiría o tenía le daba especial atención. Ella
conservaba una bonita y delicadísima pluma fuente que alguien le
regaló, y por ser tan linda la colocó en un lugar especial en casa
y con orgullo la mostraba con el nombre de “siempre tuya”, no la
usaba, por lo que representaba para él o ella, también tenía una
corbata o vestido precioso que de sólo ponérselo lo hacía
elegante/la hacía hermosa, y no lo usaba para no ensuciarlo,
igualmente mostraba con válida presunción un bellísimo y hermoso
carro deportivo con el color de su preferencia que un amigo
millonario le obsequió en uno de sus cumpleaños, lo limpiaba todos
los días pero no lo usaba por temor a que se lo rayaran o que en
algún hueco de esos que hay tantos en nuestras avenidas, le dañara
alguna pieza o simplemente se lo robaran. Entre otras cosas poseía,
un par de zapatos deportivos de esos que llaman “muerte segura”
eran tan bonitos que no provocaba usarlos, los mostraba con orgullo
inusitado y además se los podían quitar y con ellos la vida, además
era como una prenda de colección. Tenía otras muchas cosas así,
que guardaba con celo.
Pasado cierto tiempo fue invitado (a) a un matrimonio y vio la
ocasión especial para usar su corbata o vestido, no pudo hacerlo,
las polillas habían tenido el más rico de los festines… Bueno se
vistió con otras ropas que usaba más a menudo y fue a encender su
flamante carro… Triste desilusión, este no encendió, por batería
descargada o algún otro desperfecto ocasionado, por la falta de
uso…Sin desanimarse fue a buscar sus zapatos deportivos para
asistir a un encuentro entre sus dos equipos favoritos y…no los
pudo usar, porque le quedaban pequeños. Entonces se acordó
de “siempre tuya” la pluma fuente, la tomó con sumo cuidado y
cerrando los ojos se dispuso a escribir un cuento…no pudo
empezarlo, porque la tinta se había secado…
Y
sucedió, sí, sucedió que alguien que lo observaba le dijo:
¿Sabes? “Todo lo que no se usa, deja de ser útil ”
(…
¿Y qué pasaría con un individuo…?)
Escrito por: Jacinto Antonio Martínez
García.
Caracas, 20 de Marzo de 2000.11:30 a 12: 20
A.M.
( En la Seccional de 7º Grado U.E.N. MAC.
)
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