EL LIMÓN QUE NO ALCANZABA
Autor: Jacinto Antonio Martínez García. 2.147
Publicado blogspot 1 de marzo 2015
En una de mis vacaciones escolares, a la hora del almuerzo de un grandioso día, nos disponíamos a comer un sancocho de pescado. Algunos ya estaban sentados, aun cuando mi mamá seguía trayendo algunas cosas. Entonces mi papá preguntó: ¿Hay limón por ahí, Belén'oo? Y antes que ella respondiera, él vio hacia la mata de limón que se veía desde el comedor. Y dijo: Chinto, señalando hacia lo alto de mata de limón, agarra aquel limón para echarle al caldito. Era un limón que estaba bastante alto para tumbarlo tan fácil. Fui agarré, una lata, un palo delgado y largo, una vara, (como una garrocha) y alzándola intenté de bajar el limón señalado y salté y salté varias veces pero estaba fuera del alcance del palo. Lancé la vara y le dije a papá: Ese limón está mu alto y me cansé de brincar y ni lo toqué, pero hay otros más pequeños y bajitos... Antes que terminara de dar mis razones, papá me replicó: Por eso no lo tumbaste porque te cansaste. Vaya y traiga el limón. Regresé y busqué otro palo más pequeño y se lo amarré en la punta al más largo y así se me hizo fácil bajar el ansiado limón y lo llevé a papá. Mi papá se sonrió y me dijo: ¡Se da cuenta que pudo! Si uno se cansa, no ve como alcanzar lo que busca, nunca logra lo que quiere, aun cuando lo tenga cerca.
Y curí, currí, curí, el pote llega hasta aquí
Aprendizaje: “Quien se cansa no logra sus objetivos”
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